17.4.13

EN LA OQUEDAD DEL AIRE







En la oquedad del aire fluye mi alma. Aquietada, sin cuerpo ni forma, como volando en un vacío donde solo la luz distrae tanto silencio. Y divisa el vuelo de los pájaros siguiendo rumbos imposibles en el mismo seno transparente donde vuelan los sueños, donde bebe la vida y se esconde la muerte. Oquedad silente donde se pierden las palabras y se vuelven ideas que van como palomas para anidar la espera. Allí duerme el futuro que seremos, que llegará con el abandono medroso donde vestiremos mascaras. Oquedad profunda que discierne, donde el sentir es etéreo y el abrazo bruma, donde la luz nos contagia de reflejos en espejos con la maldad que mueve al mundo en la ventisca de la desconfianza.

27.6.11

A LO QUE CANTO

Aquí estoy cantando
bajo el cielo de un crepúsculo los tiempos del recuerdo.

Canto a los estremecimientos frios que mi alma sin la tuya
por caminos estraviados han viajado.

No canto a las voces frias de la noche, ni a la luz que triste se posa en las esquinas,
ni a las palabras mesquinas de olores repentinos.

No odio lo que puede ser superflo en el largo camino de infinitos, pero si, a los ojos que mienten en el cruce de miradas.

No canto a la opaca oscuridad que como sombra se mueve en oscuros laberintos, ni a la memoria fingida que que siempre tiene un techo.

Canto a la infinitud
en que acompaño tu imagen más allá de tus ojos,
y a este amor inmortal que traspasa mis muros.

12.5.10

BREBAJE DE DULZURAS

Recuerdo tus ojos irradiantes como lámparas.
al compás de la tarde casi oscura
donde el viento giraba como un aletear de notas musicales.

allí se apagaron tus ojos por el resplandor
iluminado de canciones lejanas y ocultaron la luz de tu cuerpo
que ya borroso llegó hasta mis ojos.
Y recuerdo tus caricias sedosas como una piel llegándome con alas
para llevarme a conocer un mundo nuevo.

Siempre más allá de tu piel estará tu dulzura indeleble como la eternidad
nunca será borrada ni dispersa, siempre será brisa con el frescor que viene de montañas de invierno, tan suave como tu alma, que sopla y sopla las cenizas de nuestros pechos donde una vez hubo fulgor de fuegos.

Siempre serás brebaje de dulzuras que limpia mis pasiones y mis males en las noches oscuras de mi intolerancia, haciéndome mirar un mundo nuevo en cada amanecer.

Entonces las flores se esparcen por jardines y crecen en las copas enjambres cantarines batiendo entres sus alas la esperanza.

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27.10.09

ENDEBLÉZ

Hoy me encadeno a tu encanto como una huella que cae del amor que prometiste,
para no dejar marchitar en mis tesuras el color de tus ojos y la piel sedosa de tus manos.
Para no dejar la palabra acunada en agitados recodos que se pierden en el abandono después de tanto llanto.
Porque frágil es el amor cuando el olvido resuena junto al viento como un eco devorando silencios y en arrestos de una piel que fue mi hoguera.
La endebléz se alarga entre el cielo y la tierra prometida y me llegan tus sonidos inolvidables en mi mente cuando pienso en el reencuentro de tus ojos y mis ojos.
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LLUEVE POR DENTRO

Tu adiós desde el manantial del agua fluye como un suspiro y revuela soñoliento marcando las distancias con mi congoja que se oculta tras las sombras.
Subvirtiendo el amor trocaste la ilusión en una noche desprendida que ante el rostro del frío hizo morir las esperanzas y crepitar la luna en el silencio.
Así me fui de tus ventanas y oculto entre las sombras hoy me encuentro crujiendo en el recuerdo los desdenes y tan lejos de tus ojos.

Y llueve sobre mi alma el desparpajo, el asombro de no verte en mis rincones, en los juegos de manos cariñosas desbrochando los botones y deshaciendo sábanas.
Y llueve como luz buscando sombras, como luz en laberintos de sonidos que cantan tu nombre en los recodos, en las calles desiertas donde siempre imploro,
Donde no te hayo, y donde lloro.
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MIRANDO LA INDIGENCIA

En este mirar imágenes de indigencia
que golpean y socavan la conciencia
que se sufre en lastimar de enojo
me asusta y me congojo
en el trémulo preámbulo en el que escribo.

Y marco brecha por la calle abierta
donde mis ojos estáticos contemplan
penurias que vivimos trenzadas del dolor humano.

Porque se escapa de mis manos,
porque solo queda el clamor de la esperanza
en un mundo que avanza y que jacta
sin presentir el desatino de no cubrir la falta.

Y se vuelve abismo
oscuro transitar con noches de hambre
que la ciudad cansina no percibe
indolente quizá sin que se anime
a descubrir el dolor que en ese enjambre
ven mis pasos del camino.

Son carencias sin abrigo
que se arriman bordeando basureros
son fracasos tapados de sombreros
sin apoyo ni esfuerzo por la condición humana.

Son las voces sin mañana
tapiadas de noche balbuceante
urgidos del licor para el olvido
con los ojos cerrados o distantes.

Fueron niños del olvido
que hoy repiten en otros el silbido
marcados del color bermejo
sangrando en el sangrar... cuando me quejo.
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ONDULANTE COMO OLAS

Ondulante como olas apareces en mi sueño
y en esta habitación sombría
desnudos ondulamos cabalgando el tiempo.

No hay horas, no hay días para nuestro sueño,
remamos un velero que va hacia el horizonte
buscando solo estrellas y el silencio.

Sueño tu cuerpo dormido en una playa
y llego como bruma hacia esa arena que te besa.

El sol declina y la noche nos cubre con sus luces
tu cuerpo se ilumina, mi piel ya se estremece
y crecen los suspiros rozando como peces
tus muslos en mis manos.

Antes que aparecieras en mi sueño
cuando tu alma giraba hacia otro rumbo
soñé despierto tenerte junto a mi
y vague por los mares, visite cruceros
y me llené de luz con los luceros
en busca de acomodos para ti.

Y es que a este sueño se llega en un oleaje,
en un canto de amor hacia tu vida
en las ganas de amar con gotas suaves
las cadencias de olas que tu anidas.
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EN NOCHES COMO AQUELLA

Quizá pueda escribir con cantos la noche más hermosa.
La noche en que tus ojos brillaron como estrellas
brindándole a mi vida una esperanza.
Allí junto a ese viento silbando melodías
Tu boca se entreabría con miel desde tus labios.

Quizá pueda cantar el tiempo en que te quise
y el tiempo en que tus ojos a veces me querían.

Aquí tus besos fueron míos
mirándome en tus ojos infinitos.
Aquí tu me querías y mi alma un solo grito
giraba con el viento saliendo de un hechizo.

Ahora mi recuerdo distante de tu vida
se alumbra al no tenerte.
La noche se hace larga de estrellas palpitando
y el canto enmudecido se pierde en un abismo.

No pude retenerte, mi alma aún te aguarda,
palpitan las estrellas gimiendo una esperanza
que busca tu horizonte perdido en el ocaso.
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