26.11.08

EL ABANDONO

A veces te abandono porque sé que no es posible,
fueron evanescencias de un delirio
que a veces nos acercan en una lejanía.

Quise tomar el humo con mis manos
y vi. su disipar colado entre los dedos.

Té abandonado hoy y más consciente,
como abandona a Dios el malhechor fehaciente
como el fracasado de la mirada amiga
como el muerto sin dolientes.

Como el que ve partir el amor que no regresa;
hoy te abandono amor sin odio y sin medidas
y aún si me adorabas y aún si me querías
los dos quisimos siempre un tanto el desamor.

Mejor es que te vayas, mejor es que me vaya.
Y te abandono hoy en la renuncia
del que no puede alcanzar la dulce uva,
como el prisionero de la pena larga,
o el perro herido que se fuga.

Hoy te abandono y en un instante
Abandonamos lo que fuimos,
Lo que siempre quisimos y anhelamos.

Cuando todo haya pasado
Seremos más... nosotros mismos.

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