26.11.08

RECUERDOS DE MI INFANCIA
  • Relato
  • En el aire se conjuga el color y olor de la mañana, y un jardín nos deleita bajo la sombra de las nubes.

    Allí despierta la casa en el frescor del día, con ajetreos y cantos, y también con mil quietudes.
    Era un despertar de alegre campo con la brisa tornando en las ventanas, con el agua corriendo entre las piedras en el torrente suave de quebradas.
    Con los pájaros saltando de sus nidos y los peones marchando a sus quehaceres, con la luz de aquel sol desprevenido sobre la espalda de hombres y quehaceres.

    Recuerdo el patio de mi infancia con jazmines, muy cerca del camino donde mi abuelo llegaba con su caballo y enjalme, con sudor de los trajines.
    A mi madre caminando en la sombra y corredores, con mi fresca inocencia de las noches y sus terribles momentos sin amores.

    Era una casa de aleros, de empedrados, de ladrillos, de oscuridad y de miedos. Con canto y grillos siniestros, con estrellas y luceros.

    Era de paz, de angustia, de tormentos; y de silencios que tibios se transformaron en miedos.
    Una casa solariega en un cruzar de caminos, donde había huertas y frutos, muchos frutos de lechosas, naranjos y mandarinos.

    Un potreo y muchas vacas, caminos de vecindad, caminos de gente alegre que bajan para comprar.

    Los domingos era fiesta. Toda la gente llegaba,
    y se llenaba el camino y se llenaba el corral, y se llenaba de cestas los corredores y el patio, y los perfumes molestos se esparcían por el lugar.

    Todos marchaban a misa, y en la casa, soledad.
    Y un silencio con la espera se mitigaba en la brisa, cuando de pronto un murmullo a la hora y en la mesa se aprestaban a almorzar.

    Luego partían con aperos, con canastas y sombreros,
    serpenteaban el camino que bordeaba la quebrada, con sus sobrillas de trapo, con caballos y talegos. Con su adiós de vuelvo pronto, con su adiós de un hasta luego.

    Recuerdo siempre las noches cuando los grillos cantaban entretejiendo un silbido que prolongaba el silencio, un silencio que arañaba, que entrecortaba el suspiro y cortaba el pensamiento.

    A la mañana siguiente el aire se juntaba con el sol y con las sombras, con ajetreos y quietudes, con el agua corriendo entre las piedras, con los pájaros saltando de sus nidos, con los hombres marchando a sus quehaceres bajo la luz de aquel sol desprevenido.
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    1 comentario:

    Ktana dijo...

    Que bonitos recuerdos , yo tambien hice un post asi , a mi abuela , a mi infancia , es tan lindo recordar.
    Eres bien sensible tu, me sorprendiste, tu blog es muy bonito, yo no se hacer tantas cosas lindas , solo digo lo que siento.
    Seguré husmeando por tu casa ¿no te importa que trajine por aquí cierto?
    Soy curiosa , asi que revolveré un poquito tu castillo caballero
    Recuerda que soy Alquimista , buscaré si tienes pociones mágicas jajaja